(1963-2013) 50 Años del Instituto de Investigaciones Estéticas, hoy Instituto Carlos Arbeláez Camacho para el patrimonio Arquitectónico y Urbano en Bogotá

50th years from esthetics investigation institute, now a days Carlos Arbeláez Camacho Institute to the urban and architectural heritage from Bogotá.

Por: Olimpia Niglio

Graduate School of Human and Environmental Studies
Kyoto University

Recepción: 14 de Marzo del 2013

Aceptación: 05 de Julio del 2013

 Resumen

Con los primeros 50 años del Instituto de Investigaciones Estéticas, hoy Instituto Carlos Arbeláez Camacho para el patrimonio arquitectónico y urbano en Bogotá, este artículo tiene como finalidad recorrer las etapas fundamentales del desarrollo de la cultura de la restauración en Colombia gracias a la obra del profesor Carlos Arbeláez Camacho.Su obra se desarolló en un contexto cultural muy complejo donde la práctica de la conservación del patrimonio cultural no era de interés para la comunidad más interesada a la modernización del país. Sin embargo el trabajo de sensibilización desarrollado por Carlos Arbeláez Camacho con sus alumnos ha puesto las bases por una cultura de la restauración, hoy con más de cincuenta años de historia y de experiencias muy interesantes.

 Palabras Claves:  Carlos Arbeláez,ICAC, Patrimonio Bogotá

 

Abstract

By the firts 50 years of the Esthetics Investigation Institute, now a days Carlos Arbeláez Camacho´s Institute for the Urban and Architectural heritage in Bogota, this article has as a goal to walk through all the fundamental stages about the ristoration culture development in Colombia because of the Carlos Árbelaez role. His ideas were developed into a very complex cultural context where the cultural heritage conservation wasn´t minded to the community who expected a modern city. However the sensibilization work done with his students has set the base for the ristoration culture as wee see it today with no less tan 50 years of  history and very interseting experiences.

Keywords: : Carlos Arbeláez, ICAC, Bogota heritage.

 

Carlos Arbeláez Camacho.

 

La historia concerniente a la restauración de los monumentos en Colombia es muy reciente y data la mitad del siglo XX. Desde 1945 en un complejo ambiente cultural inició a trabajar el arquitecto Carlos Arbeláez Camacho dictando la cátedra de Introducción a la Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia.

Carlos Arbeláez Camacho nació el 16 de agosto de 1916 en París, Francia. Realizó sus estudios primarios en Bruselas en la Ecole des Dames Trinitaries y en el College Saint Boniface. Sus estudios secundarios los empezó en el College Saint Boniface pero, con el regreso de su familia a Colombia, ingresa al colegio San Bartolomé de Bogotá. Más adelante se traslada a Nueva York, en donde estudia en el Blessed Sacrament School, pero termina su bachillerato en el Colegio Alemán de Bogotá.Ingresa a la Universidad Nacional de Colombia de la que se gradúa en 1943 como arquitecto. Del 1944 al 1949 fue proyectista cerca del estudio Cuéllar, Cierran, Gómez.

En 1945 acepta dictar la cátedra de Introducción a la Arquitectura en la Universidad      Nacional de Colombia y es aceptado como miembro del grupo CIAM (Congres Internationaux d’Architecture Moderne). Tras los disturbios del 9 de abril de 1948, Arbeláez y otros arquitectos proponen la creación de un organismo especializado para la reconstrucción de Bogotá, y en 1949 es nombrado Director General de Edificios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas.

 

figura 1

Figura 1. Le Corbusier visitó cinco veces la Colombia. En febrero de 1950, durante su cuarto viaje, visitó el occidente de Bogotá. De izquierda a derecha: Paul Lester Wiener, Josep Lluis Sert, Le Corbussier y Carlos Arbeláez Camacho. Adaptado de Biblioteca Luis Ángel Arango Bogotá .

En 1951, además de continuar como catedrático de la Universidad Nacional, dicta catedra de Historia de las Comunidades (Urbanas) en la Pontificia Universidad Javeriana. Del 1950 al 1952 fue director del despacho del Llano Regulador de Le Corbusier por la ciudad de Bogotá. En 1952 abandona su trabajo para adelantar es- tudios complementarios en Londres en donde se hace alumno del Ministry of Housing and Local Government, y en el School of Planning and regional Research. En 1953 se traslada a Paris donde estudia en el Ministére de L’Urbanisme. Pionero en la investigación de la Arquitectura Colonial, realizó estudios sobre la arquitectura del municipio Boyacense de Monguí, la catedral de Tunja y la catedral de Zipaquirá. Así descubre una especial fascinación por el estudio y la preservación del patrimonio artístico y cultural colombianos. En 1961 es nombrado presidente de la Asociación Colombiana de Arquitectos y en 1963 funda y dirige el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Pontificia Universidad Javeriana que hoy en día lleva su nombre. Fue miembro fundador de la Sociedad Bolivariana de Arquitectos, en Caracas, 1963, y en 1964 obtiene la Mención de Honor en la II Bienal Colombiana de Arquitectura por los trabajos realizados en el Instituto de Investigaciones Estéticas. Para 1965 decide dedicarse exclusivamente a la investigación, renunciando así a sus otros cargos, en 1967 fue nombrado Secretario general de la Academia Colombiana de Historia. Muere en Bogotá el 24 de mayo de 1969, a la edad de 52 años. Carlos Arbeláez se desempeñó no sólo como arquitecto, sino como descubridor de la historia colonial a través de la arquitectura1[1]. Sus principales intereses y enseñanzas fueron dedicadas a la historia de la arquitectura y a la tutela del patrimonio arquitectónico colombianos.

 

 

Figura  2. ortada del libro De Arqui- tectura e Historia (estudios) publicado en la colección de la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellin) en el 1968

Figura 2. Portada del libro De Arquitectura e Historia (estudios) publicado en la colección de la Universidad Pontificia Bolivariana (Medellin) en el 1968.

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[1]  Entre los principales trabajos de restauración recordamos la Casa del Fundador de Tunja (Restauración de la casa del Fundador de Tun- ja, ESCALA “Cultura Restauración”, E3, Bogotá). Entre las principales obras publicadas apuntamos Las Artes en Colombia, escrito junto a Santiago Sebastían, La Arquitectura en la República Escrito junto a Gabriel Uribe Céspedes y De Arquitectura e Historia (estudios). Bib- liografía: DIESTE E., GUTIÉRREZ R. (1996), Architettura e società: l’America Latina nel XX secolo, Jaca Book (edición italiana), Milano, p. 259; MENDOZA LAVERDE C. (2001), 50 años de Arquitectura: apuntes para la historia de la Facultad de Arquitectura y Diseño (1951-2000), CEJA, Bogotá, pp. 138-142

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El Instituto   de Investigaciones Estéticas
(1963) y su rol cultural.

En la segunda mitad del siglo XX la influencia cultural europea y la teoría de la restauración arquitectónica, y en particular la metodología de la escuela italiana del profesor Roberto Pane, encuentra una referencia muy importante en Colombia, precisamente con el arquitecto y profesor Carlos Arbeláez Camacho que con su obra puso las bases por el desarrollo de una cultura y una metodología de investigacion y de intervención por la tutela del patrimonio arquitectónico y artístico de Colombia. Carlos Arbeláez Camacho el 28 de mayo de 1963 fundó en Bogotá el Instituto de Investigaciones Estéticas. Solo desde el 15 de noviembre de 2001 con la dirección del arquitecto Germán Téllez Castañeda el nombre del Instituto cambió en Instituto Carlos Arbeláez Camacho para el patrimonio arquitectónico y urbano, como es actualmente.

El profesor Carlos Arbeláez Camacho, consciente del abandono y de las demoliciones de la arquitectura histórica en todo el País, proyectó y creó un organismo de formación especializado en investigación, coordinando también la Sociedad Colombiana de Arquitec- tos (SCA), para orientar con una correcta metodología investigativa en el trabajo de los profesores, sobre todo de Historia de la Arquitectura de las facultades del país y los profesionales. La finalidad era de formar una conciencia conservativa e histórica del patrimonio cultural y educar a los estudiantes a construir un archivo monumental de Colombia, para el conocimiento de la evolución, protección y preservación del patrimonio cultural construido de la Nación. Era fundamental también educar a la comunidad colombiana.

Para hacer posible este propósito buscó la creación de los Institutos de Investigaciones Estéticas en las distintas facultades de Arquitectura del País, para que de esta manera se pudiera estudiar la arquitectura de una región del país, porque distintas son, todavía hoy, las técnicas constructivas y las soluciones de la tipología de las construcciones en relación a las características del lugar (Covo, 1991; Patiño & Hernández, 2006).[2]

El primer Instituto de Investigaciones Estéticas fue en la Pontificia Universidad Javeriana, en 1963. Poco tiempo después (1967) Arbeláez Camacho fundó tambien la revista Apuntes, como órgano de divulgación de las actividades del Instituto y para la difusión de la cultura historica y para la conservación del patrimonio arquitectonico y artistico. Esta revista hoy tiene un gran reconocimiento científico a nivel internacional y en 2006 el Instituto durante la XV Bienal de Arquitectura de Quito obtuvo la Mención de Honor Internacional para las publicaciones periódicas especializadas.

En el primer número de la revista Apuntes Carlos Arbeláez Camacho publicó una importante contribución con el título Ensayo histórico sobre la arquitectura colombiana y aquí se propone la introducción.

Pretender esbozar en unas cuantas líneas el panorama planteado, es tarea difícil. Ello es así, en parte por la vastedad del tema y en parte también por el hecho de que algunas de sus etapas de desarrollo no han sido aún lo suficientemente analizadas como para realizar, con base en ellas, la síntesis que se pretende. Si bien la primera   de las tres grandes divisiones cronológicas que conforman nuestro proceso arquitectónico en el tiempo, o sea, la Colonial, es ya más conocida que hace unos años, las otras dos constituyen, por lo menos hasta ahora, un cierto misterio desde el punto de vista crítico. Ellas son la Republicana, la cual abarca el lapso incluido entre los primeros años posteriores a la Guerra de Independencia y las primeras décadas de este siglo; y la Contemporánea, que abarca el momento actual, y cuya condición de coetaneidad con quien estas líneas hasta cierto punto, el necesario enfoque objetivo que un estudio de esta naturaleza requiere. He afirmado, que en cuanto a la etapa colonial se refiere, el panorama es mucho más claro que el correspondiente a las dos etapas subsiguientes. Me baso para ello, precisamente en el hecho de haber terminado en unión del profesor español don Santiago Sebastián López la elaboración de un libro lo suficientemente profundo sobre el susodicho tema.

Él conlleva a un largo proceso de investigación realizado por los autores sobre las diversas regiones del país, tanto en lo que respecta a sus monumentos actuales como a los fondos casi inexplorados de los archivos oficiales y eclesiásticos. Basados en tan rico material, nos fue posible llevar a cabo un exhaustivo análisis, ajustado en todo momento a las más severas normas de la crítica histórico-artística contemporánea.

Dicho libro forma parte de la segunda entrega de la Historia extensa de Colombia, empresa que ha estado a cargo de la Academia Colombiana de Historia, con la eficaz colaboración del editor, señor Salomón Lerner [ 23].

El contexto cultural, político y social en que Carlos Arbeláez Camacho se movió fue difícil y hostil. El movimiento modernizador prevaleció sobre todo y obstaculizó mucho el trabajo de los que quisieron salvaguardar un patrimonio importante por la historia del País. Muchas las adversidad también de los profesores universitarios no siempre sensibles a estas temáticas.

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[23] Es posible leer el artículo completo en el número 1, ano 1967 de la revista APUNTES en el enlance http://revistas.javeriana.edu.co/sitio/apuntes/ sccs/plantilla_detalle.php?id_articulo=2 (consultado el dia 13 de marzo de 2013).

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Figura  3.  Portada de la revista Apuntes, n° 1 del 1967 escrita completamente por Carlos Arbeláez Camacho

Figura 3. Portada de la revista Apuntes, n° 1 del 1967 escrita completamente por Carlos Arbeláez Camacho

El caso de la destrucción del convento de San Francisco de Tunja en el Departamento de Boyaca fue un ejemplo significativo. Carlos Arbeláez trabajó mucho por la conservación del claustro (demolido en 1964) pero el trabajo de este fue obstaculizado y prevalecieron el no conocimiento de la historia de la arquitectura del País y la arrogancia (Castañeda,2002,pp.12-17).[4] Sin embargo esta adversidad cultural, conservar y restaurar fueron las pasiones principales de la vida de Carlos Arbeláez Camacho.

Con referencia al dificultoso contexto cultural y a la significación de la Historia de la Arquitectura el Padre Alfonso Borrero, personaje de gran importancia en la historia de la Facultad de Arquitectura y de la Universidad Javeriana escribió una contribucion fundamental para la historia de la restauración en Colombia que fue publicada en la revista Apuntes en el 1969. El titulo era Preservación y restauración de monumentos arquitectónicos y de conjuntos históricos y artísticos (Borrero,1969).[5]

Sin embargo el rol cientifico de Padre Alfonso Borrero fue fundamental también después la muerte de Carlos Arbeláez Camacho en particular para defender su actividad y su valor en la enseñanza de la conservación de patrimonio cultural en la Universidad.

 

Sobre este tema Padre Alfonso Borrero escribió un artículo muy importante y fundamental para conocer el valor y la enseñanza del trabajo de Carlos Arbeláez. En el contributo “Semblanza Carlos Arbeláez Camacho[6] (Borrero,1980,pp.11-22)

Borrero describe el contexto cultural donde obró Carlos Arbeláez y las dificultades de introducir en el País un diferente aproche para la conservación y la valorización del patrimonio cultural.

En particular sobre la importancia de la historia Padre

Borrero escribe:

La historia y la teoría fueron dominio muy especial

– pero no el único – de Carlos Arbeláez. La historia de la Arquitectura vista primero como partición excesivamente sesgada, exclusiva y especializada, y después entendida como un gran universal de la cultura que corre a lo largo de todas la civilizaciones con perfiles más o menos típicos, como fruto de lo social, de lo politico y de lo económico; de lo artístico y de lo técnico y de lo religioso .[7] (Borrero,1980,pp.14-15)

En realidad Carlos Arbeláez entendía la historia de la arquitectura como conjunción de una triple experiencia:

Experiencia de la naturaleza, experiencia del espacio, experiencia de la historia total, al fin de desarrollar en el arquitecto el talento necesario para entender el complejo mundo de las aspiraciónes y necesidades del ser humano, e interpretar necesidad y aspiración mediante la sensibilidad, la intuición y la razón.[8](Borrero,1980,p.18)

Además por las responsabilidades éticas y morales del trabajo como arquitecto y como profesor, Padre Borrero define a Carlos Arbeláez como figura sabia y señorial. En el se conjugaron la visión del pasado y la previsión efectiva del futuro .(Borrero,1980,pp.13-14)[9]

Después de la muerte de Carlos Arbeláez Camacho (24 de mayo de 1969, a la edad de solo 52 años) fue nombrado director el arquitecto Gabriel Uribe Céspedes y en el año de 1972 fue encargado nuevo director Jaime Salcedo Salcedo (10 enero 1972 – 10 enero 1994) que señaló que con los estudios de los templos doctrineros en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Javeriana, Carlos Arbeláez Camacho postuló la unidad conceptual que existe en el arte y la arquitectura de Hispanoamérica, pese a su diversidad formal. También trazó por primera vez un esquema histórico de la arquitectura colombiana desde la época colonial hasta la contemporánea.

En particular Padre Borrero aún resalta la importancia de la historia en la obra de Carlos Arbeláez y como esta historia es partición excesivamente sesgata, exclusiva y especializada, y después entendida como un gran universal de la cultura que corre a lo largo de todas las civilizaciónes con perfiles más o menos típicos, como fruto de lo social, de lo político e de lo económico, de lo artístico y de lo técnico y de lo religioso.  (Borrero,1980,pp.14-15)[10]

Para todo esto Carlos Arbeláez creyó en la contribución de diferentes disciplinas y por lo tanto en la interdisciplinariedad de la Historia de la Arquitectura y de la Restauración del Patrimonio Cultural. Con su obra Carlos Arbeláez defendió la arquitectura histórica contra vandalismos y demoliciones. Consideró fundamental la enseñanza de la Restauración en las Facultades de Arquitectura porque el restaurador debe ser un arquitecto formado en esta disciplina. El arquitecto que se ocupa solo ocasionalmente de los monumentos no es un restaurador y no tiene que poder trabajar en el sector de la restauración. El restaurador necesita de una Maestría en Restauración de Monumentos Arquitectonicos y hoy también de un Doctorado. En particular en Bogotà en los años 90’s, en el Instituto de Investigaciones Estéticas, se creó la Maestría en Restauración de Monumentos Arquitectonicos, programa diseñado en 1976 por Jaime Salcedo Salcedo, cuando fue muy evidente el deteriorio y la destrucción de ejemplos del patrimonio arquitectónico y artístico colombiano, muy importante para la historia cultural del País(Mendoza,2001,p.107)[11]

Después 50 años (1963-2013 quincuagésimo) de la fundación del Instituto la obra de Carlos Arbeláez Camacho    (Arbeláez,2002,pp.12-17;Téllez,2002) [12] continúa por el trabajo de muchos investigadores y profesores ocupados en la enseñanza de la conservación de la arquitectura y el territorio[  313] . Las actuales exigencias también han dirigido la atención al estudio de los contextos urbanos pero la investigacion es la base única para valorar y para intervenir el patrimonio construido, concebida como columna vertebral del proyecto académico. Sus líneas (patrimonio, ética y estética; patrimonio y cultura; deterioro de centro y procedimientos, y técnicas constructivas del patrimonio) constituyen la via para producir conocimiento y aportar a la solución de problemáticas concretas. Al tiempo, posibilitan una reflexion pedagógica y generan espacio al trabajo interdisiciplinario14(Mendoza,2001,p.108).[14]

 

En particular las enseñanzas y la teoría de la Restauración de Carlos Arbeláez Camacho también han sido compartidas en otras instituciones académicas como la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y en la Seccional del Caribe en Cartagena de Indias, la Universidad de América en Bogotá,la Universidad de La Salle en Bogotá y hoy también en la Universidad Externado de Colombia, Facultad de Patrimonio y en la Escuela Internacional de Verano de la Universidad de Ibagué donde el autor de este artículo es titular del curso de Restauración de la Arquitectura.

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[11] MENDOZA LAVERDE C. (2001), 50 años de Arquitectura: apuntes para la historia de la Facultad de Arquitectura y Diseño (1951-2000), CEJA, Bogotá, p. 107. La primera directora fue María Eugenia Martínez Delgado. Hoy en la Pontificia Universidad Javeriana el nombre de la Maestria hoy es “Patrimonio Cultural y Territorio”.

[ 313] Desde el 9 octubre 2007 la directora del Instituto Carlos Arbeláez Camacho para el Patrimonio Arquitectónico y Urbano (ICAC) es la Arquitecta Lina Constanza Beltrán Beltrán.

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En particular las enseñanzas y la teoría de la Restauración de Carlos Arbeláez Camacho también han sido compartidas en otras instituciones académicas como la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá y en la Seccional del Caribe en Cartagena de Indias, la Universidad de América en Bogotá,la Universidad de La Salle en Bogotá y hoy también en la Universidad Externado de Colombia, Facultad de Patrimonio y en la Escuela Internacional de Verano de la Universidad de Ibagué donde el autor de este artículo es titular del curso de Restauración de la Arquitectura.

Después de Carlos Arbeláez Camacho.

La Escuela de Carlos Arbeláez Camacho, después de su muerte, ha tenido repercusiones en muchas partes del País. En particular los contextos principalmente inte- resados al tema de la restauración fueron las ciudades con relevantes presencias históricas y hoy muy conocidas también por flujos turísticos. Ciertamente en el tiempo la conservación del valor histórico del lugar ha contribuido también a dar mayor relevancia turística y económica.

Sobre este tema es muy interesante leer una relación UNESCO del julio 1969 “Desarrollo turístico y valorización del patrimonio artístico e histórico” que describió un viaje de exploración en diferentes zonas de Colombia .(Engel,1970)[15]

Fueron descritas las ciudades de la costa pacífica, como Buenaventura para el porto, y las ciudades de la costa atlántica como Santa Marta, Barranquilla y en particular Cartagena de Indias con todos los monumentos coloniales; la Cordillera Andina y la ciudad de Bogotá con los monumentos históricos, el Departamento de Boyaca con la ciudad de Tunja y ancla el Valle del Cauca y las ciudades más importantes como Medellín, Manizales, Cali y Pereira. Al sur de País fue citado la ciudad de Popayán con los monumentos principales y por último la tierra de Amazonia. En general el documento afirmó que:

[…] Para el turista cultural la Colombia ofrece cuatro centros de gran interés, cuya sola visita justificaría, a nuestro parecer, un viaje desde Estados Unidos e inclusive desde Europa. Estos centros son los siguientes: Bogotá, con su nuevo Museo del Oro; Cartagena y Santa Marta, capitales y puertos principales de las Indias Occidentales, desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII; los centros arqueológicos de San Agustín y de Popayán en el Sur del país16 . (Engel,1970,p.38)[16]

Esta relación de la UNESCO describió la situación cultural, económica, política y social de Colombia al final de los años sesenta del siglo XX (julio 1969, dos meses después de la muerte de Carlos Arbeláez Camacho), cuando este País fue considerado el más avanzado de la América Latina por cultura y desarrollo, tal como es ancla hoy. Pero en el documento no era descrito algún lugar del centro del País: se hablaba solo de Girardot y del Rio Magdalena.

Esta realidad demostró ciertamente un conocimiento parcial del territorio colombiano, situación determinada también de las enormes dificultades del transporte y de la comunicación aérea y terrestre.

 

El documento UNESCO también registró una fuerte renovación del país finalizada pero a la demolición de su historia cultural.

Es interesante probar como las zonas conocidas y turísticamente no interesantes son las que han conservado un patrimonio cultural originario: pensamos a las ciudades de Honda, Ambalema y San Sebastian de Mariquita en el Departamento del Tolima.

Pero como todas las ciudades de la América Latina, entre la primera y por toda la segunda mitad del siglo XX, también las ciudades colombianas padecieron las grandes transformaciones del movimiento “modernizador”. En esto contexto fue muy util la contribución de Leopoldo Combariza Díaz, director de la restauración de la Catedral de Tunja, referido al caso de la ciudad de Tunja en el Departamento de Boyaca17 (Combariza,2008)[17]. Sus observaciones encuentran referencias en todo el territorio colombiano.

Él comentó que modernizar en nuestro medio significó destruir, renunciar, borrar, abjurar. Diferentemente   en Europa y Japón modernizar significó conservar, afianzar, exaltar lo antiguo heredado. En Colombia y en América Latina en general, el movimiento “modernizador” comenzó a mediados del siglo XIX, cuando llegaron en el continente los rezagos del eclecticismo europeo, época que coincide con el origen de lo que ha dado en llamarse el estilo republicano, y se mantuvo hasta la década de los treinta del siglo XX. Por modernizar se entendió entonces la tendencia a de- moler del todo, aislada o conjuntamente, edificios y zo- nas provenientes de la Colonia para reemplazarlos por construcciones de carácter italianizante o, en otros casos, la insistencia en superponer a las fachadas coloniales fachadas neoclásicas, o al menos, a agregar algunos detalles decorativos pertenecientes al nuevo estilo.

Esta tendencia fue el fruto de un pomposo academicismo muy poco acorde con el carácter arquitectónico y cultural del país. Fue una nueva forma de alienación que ya ocurrió con la colonización de los españoles desde el siglo XVI. Una forma de no respecto de la cultura del país que hoy afortunatamente requiere más atención por la propia historia y muchas son las investigaciones para la recuperación de la cultura pre-colombina.

Sin embargo en el siglo XX la cultura del movimiento modernizador en toda la Colombia fue muy fuerte. Esto abrió las puertas a la destrucción total del patrimonio cultural con la “excusa del progreso y del desarrollo”. En Colombia en la primera mitad de siglo XX no existía una Ley nacional de protección del Patrimonio.

La primera ley que protegía el patrimonio cultural en Colombia de manera general era la Ley 163 de 1959 y después de esta surgieron instituciones como la Subdirección de Monumentos Nacionales, el Fondo de Inmuebles Nacionales, Colcultura, la Fundación para la Conservación del Patrimonio Cultural Colombiano del Banco de la República, el Consejo de Monumentos Nacionales (actual Consejo Nacional de Patrimonio Cultural) y en 1997 con la Ley 397 nació el Ministerio de Cultura. Actualmente la gestión y la protección del patrimonio cultural están dirigidas por la Ley 1185 del 2008, una de las normas más innovadoras en temas de patrimonio cultural en el ámbito latinoamericano.

Pero en la mitad del siglo XX, por falta de leyes de tutela y cultura conservativa, fueron demolidos muchos monumentos de estilo coloniales y republicanos. Algunos de estos monumentos estan descritos en la revista Apuntes que salió en el semestre enero-junio del 2002 y completamente dedicada a Carlos Arbeláez Camacho, en recuerdo de los treinta años de su muerte y de los40 años da la fundación del Instituto de Investigaciones Estéticas.

Los artículos recuerdan y explican la enorme dificultad encontrada por Carlos Arbeláez Camacho para defender el patrimonio arquitectónico y artístico del país y la escasa sensibilidad de la comunidad y sus operadores.

 

Figura  .4  Portada de la revista revista Apuntes, 6 (21), enero-julio de 2002

Figura .4 Portada de la revista revista Apuntes, 6 (21), enero-julio de 2002

 

 

Actualmente muy lentamente esta situación está mejorando gracias a las numerosas experiencias de restauración y a las escuelas de formación académica y profesional en el sector de la restauración(Hernández,2011;Hernández, Niglio,2012;Niglio,2012)[18] .Es importante apuntar que los procesos de transformación de la ciudad existente, incluyendo también el movimiento modernizador, en las diversas etapas de la historia de un país, además de cumplir con una función educativa ya reseñada, permiten el conocimiento de los diferentes modelos de ocupación del territorio que han ido sucediéndose y de los distintos tejidos urbanos anteriormente existentes, factores que han de tenerse en cuenta a la hora de abordar la conservación, la planificación territorial y urbanística futura.

Pero esta puesta en valor de la dimensión histórico- cultural de la ciudad y su entorno constituye un elemento esencial para el desarrollo económico de la zona, puesto que una acertada política de difusión de estos valores permite una afluencia de visitantes que da lugar al surgimiento de actividades y servicios ligados al sector turístico, con la consiguiente creación de empleo y riqueza económica para todo el País.

 

 

BIBLIOGRAFIA.

5    BORRERO S.J., ALFONSO (1969), Preservación y restauración de monumentos arquitectónicos y de conjuntos históricos y artísticos, Apuntes 3, mayo 1969, pp. 1-109.

6 BORRERO CABAL A. (1980), Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, Pontificia Universidad Javeriana, n°16, pp. 11-      22

7   BORRERO CABAL A. (1980), Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, Pontificia Universidad Javeriana, n°16, pp. 14-         15

8 BORRERO CABAL A. (1980), Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, Pontificia Universidad Javeriana, n°16, p.18

9  BORRERO CABAL A. (1980), Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, Pontificia Universidad Javeriana, n°16, pp.              13-14

10 BORRERO CABAL A. (1980), Semblanza Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, Pontificia Universidad Javeriana, n°16, pp. 14-       15

12  CARLOS ARBELÁEZ CAMACHO, Revista Apuntes, n°21, ene- ro-junio 2002; Téllez Castaneda G. (2002) Notas para no ovidar a Carlos Arbeláez Camacho, Revista Apuntes, n°21, enero-junio, pp. 12-17.

17 COMBARIZA DÍAZ L. (2008), La Catedral Metropolitana de Tunja: historia, espacios, formas, Academia Boyacense de Historia – Búhos Edi- tores, Tunja.

2 COVO TORRES J. (1991), La casa colonial cartagenera, El Áncora Editores, Bogotá; Patiño OSORIO M., HERNÁNDEZ MOLINA R. (2006), Isa Boyaca. Las casas de abode. Escala, Bogotá.(Torres,1991;Osorio

15 ENGEL F. (1969), Desarrollo turístico y valorización del patrimonio artístico y histórico, UNESCO, Serie 1712 BMS- RD/CLT, Paris enero 1970

18 HERNANDEZ MOLINA R., NIGLIO O.(curadores) Experiencias y métodos de restauración en Colombia, Vol. I, Aracne Editrice, Roma 2011; HERNANDEZ MOLINA R., NIGLIO O.(curadores) Experiencias y métodos de restauración en Colom- bia, Vol. II, Aracne Editrice, Roma 2012; NIGLIO O., Restauración arquitectónica en el Tolima (Colombia), Universidad de Ibagué, Colombia 2012.

11 MENDOZA LAVERDE C. (2001), 50 años de Arquitectura: apuntes para la historia de la Facultad de Arquitectura y Diseño (1951-            2000), CEJA, Bogotá, p. 107. La primera directora fue María Eugenia Martínez Delgado. Hoy en la Pontificia Universidad                       Javeriana el nombre de la Maestria hoy es “Patrimonio Cultural y Territorio”.

14 MENDOZA LAVERDE C. (2001), 50 años de Arquitectura:apuntes para la historia de la Facultad de Arquitectura y Diseño (1951-            2000), CEJA, Bogotá, p. 108. La primera directora fue María Eugenia Martínez Delgado. Hoy en la Pontificia Universidad                       Javeriana el nombre de la Maestria hoy es “Patrimonio Cultural y Territorio”.

4 TÉLLEZ CASTAÑEDA G. (2002), Notas para no olvi-dar a Carlos Arbeláez Camacho, Apuntes 6 (21), enero (Castañeda,2002)

– julio 2002, Universidad Pontificia Javeriana, pp. 12-17.

 

Gremium® | Editorial Restauro Compas y Canto® | ISSN 2007-8773 | volumen 1 | número 1 | Enero – Julio 2014 | pp.36-45 | www.editorialrestauro.com.mx |[email protected]

 

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