Carta Editorial

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Editorial comment

Conforme pasa el tiempo, las ciudades de hoy se hacen cada vez más complejas. En algunos casos, menos habitables. De alguna forma, estas ciudades tienen que reinventarse. Cuando los modelos urbanos y la disponibilidad del suelo se agotan, una de las posibilidades es la de construir sobre lo construido. Una vía para esta difícil tarea es la de mirar al pasado, no con nostalgia, sino para aprender de los logros alcanzados en la experiencia de vivir la ciudad y sus espacios. Sería impensable destruir lo construido y construir todo nuevo: los costos sociales, económicos y culturales serían enormes, inalcanzables. Es por todo esto que tenemos que aprender de la historia y de la memoria, para valorar lo socialmente heredable.

Desde la crisis petrolera de los años 70, las ciudades europeas impulsaron el regreso a los centros antiguos; de este modo, la conservación urbana se institucionalizó, y se difundió su práctica en el planeta. Sin embargo, una buena parte del patrimonio urbano se sigue deteriorando, si no es que está desapareciendo. Esto es porque es necesario seguir estudiando la posible salvaguarda de los tejidos antiguos, y una mejor habitabilidad de las ciudades contemporáneas en donde se encuentran.

En consonancia con los fines antes señalados, este número de la revista Gremium presenta tres artículos que buscan contribuir a la preservación de patrimonio urbano.

En un primer momento, René Coulomb, distinguido profesor e investigador universitario, despliega su conocimiento sobre el ámbito patrimonial de la ciudad para analizar la controvertida relación entre la planificación urbana y el patrimonio cultural. Es importante esta mirada sustentada en la teoría sociológica y la práctica de la planeación urbana, mediando en este caso la figura de la centralidad urbana, para demostrar las inconsistencias de los modelos y del reordenamiento urbano vis a vis de la protección del patrimonio.

En otro momento, y con un ángulo diferente, Mildred Moreno y Thalia Lino hacen una reflexión sobre las prácticas sociales y su relación con los estigmas socioespaciales que se crean en los barrios antiguos, como es el caso de La Merced, lo que genera un deterioro del patrimonio, y la inhibición en la apropiación libre de espacio público por parte de la ciudadanía en general.

En un tercer momento, Verónica Zalapa y Salvador Urrieta presentan un análisis sobre las transformaciones de la ciudad histórica; cambios que van de los paisajes naturales y urbanos desaparecidos, a las posibilidades de reencontrarse con un patrimonio contextual representado por la arquitectura menor (que valoriza el patrimonio monumental en una ciudad diferenciada social y espacialmente). Todo esto para revalorar la ciudad entera.

Finalmente, en la reseña de este número de la revista, se hace un tratamiento de la obra de Gustavo Giovannoni, “Vecchie città et edilicia nouva”, a partir del análisis que Françoise Choay hace de este autor, en la introducción de la versión francesa de este libro. Lo anterior porque Choay ha reivindicado ampliamente el papel de Giovannoni en la invención del patrimonio urbano.

Esperamos que estos trabajos contribuyan a la noble tarea de hacer más      habitable la ciudad por la vía de la conservación urbana.

 

Salvador Esteban Urrieta Garcia

Editor Invitado

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