Editor invitado G14

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La arquitectura de tierra posee un alto valor patrimonial como resultado de su origen ancestral y del equilibrio que las obras han tenido con su entorno natural, lo mismo en zonas desérticas que tropicales, montañosas, costeras o sísmicas. Se trata de estructuras plenamente sostenibles desde la actual perspectiva económica, ecológica y cultural, debido a que cuentan con componentes y relaciones constructivas que les han permitido ser parte de nuestro presente.
Pero, a pesar de las innumerables cualidades de estas obras, su estudio sistemático, valoración patrimonial y salvaguardia resultan complejos a consecuencia de la particularidad de la tierra como componente constructivo y del desarrollo relativamente reciente de acciones para su estudio y puesta en valor.
Ante la ausencia de datos escritos que permitan conocer y replicar las estrategias que emplearon los constructores de estas singulares obras en su época de edificación, y las acciones de mantenimiento realizadas durante siglos, la investigación en conservación se ha tenido que avocar hacia la experimentación en laboratorio y en campo empleando diferentes recursos técnicos y materiales tendientes a minimizar los deterioros y corregir efectos de daños derivados del abandono o de eventos climáticos o telúricos.
Con el objetivo de contribuir a la sistematización de la información para la salvaguardia de las estructuras de tierra, en el presente número temático de la Revista Gremium dedicado a la Conservación del patrimonio edificado con tierra, se incluye un grupo de artículos rigurosamente evaluados y seleccionados en los que se exponen algunas medidas que se han tomado en diferentes contextos.
Los artículos se organizaron bajo una perspectiva diacrónica asociada a la categorización de las medidas de preservación llevadas a cabo en algunas regiones de Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Guatemala, Italia, México, Perú y Portugal. Se incluyen datos sobre la documentación de los sitios patrimoniales, el análisis de materiales y procedimientos constructivos históricos, el registro de tradiciones vivas, acciones de mantenimiento preventivo, intervenciones de restauración y estudios de comportamiento físico y químico de las obras originales y las acciones realizadas en ellas.
Se busca reconocer la singularidad que implica el tratamiento de materiales y sistemas constructivos origen natural como la madera, la paja, la piedra, la cal y, sobre todo la tierra, a fin de evitar los errores que se cometieron en décadas pasadas en las que se utilizaron substancias consolidantes y refuerzos estructurales que, a la larga, resultaron ser incompatibles con las fábricas tradicionales.
La visión presente de la conservación no se opone a ultranza a los avances tecnológicos de la protección patrimonial, pero considera como principio fundamental, la comprensión de la razón de ser de cada componente en su momento y lugar de origen, y la inconveniencia de pretender implementar soluciones globalizadoras. Cada sitio requiere estudios específicos y respuestas formales, funcionales y materiales tendientes al equilibrio con su medio natural y cultural. La experiencia ha demostrado la improcedencia de estrategias permanentes en la conservación. Las obras de tierra requieren de la atención periódica y de la implementación de procedimientos y medios compatibles con su materialidad y con las estructuras sociales en las que se encuentran insertas, a fin de lograr intervenciones sostenibles.
Con esta publicación, se siguen dando pasos firmes hacia la conformación de una perspectiva disciplinar de conservación que se sustente en datos verificados empíricamente y que pueda servir como referencia para su posible aplicación en otros sitios, a fin de refutar o confirmar su vigencia. Sólo así se podrá avanzar en la recuperación de una cultura constructiva que siempre fue parte de los conocimientos de la humanidad, pero que paulatinamente han sido olvidados.
Las acciones de preservación de los componentes históricos edificados con tierra garantizan su continuidad, pero además permiten dar argumentos para apoyar el desarrollo de obras contemporáneas que tiendan a la disminución del impacto ambiental derivado del empleo de materiales industrializados. Así, se consigue aprovechar los recursos materiales locales y se favorece la apropiación del patrimonio por sus herederos tanto para la trascendencia de los sitios históricos como de los saberes de origen ancestral que pueden coadyuvar a las sociedad a alcanzar condiciones de bienestar, higiene y confort que sólo ofrece la tierra utilizada correctamente como material constructivo.

Dr. Luis Fernando Guerrero Baca
Editor invitado

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